CONOCE A NUESTRA GENTE
SRA. MARIA BLAS
LA SRA. MARIA BLAS ES ARTESANA DE SAN MIGUEL AMEYALCO Y LA PERSONA RESPONSABLE DE REALIZAR LA FERIA ARTESANAL EN CADA FESTIVIDAD DEL PUEBLO, EN DONDE INVITA A SUS AMIGOS ARTESANOS DE LA REPUBLICA MEXICANA PARA QUE ESTEN PRESENTES EN EL RECINTO DE LA DELEGACION PARA REALIZAR MUESTRAS DE SUS PRODUCTOS. 
ES IMPORTANTE SABER HASTA DONDE LLEGA NUESTRA CULTURA Y NOS LLAMA LA ATENCION VER QUE UNA PAGINA AMERICANA ES DONDE PODEMOS OBSERVAR FOTOS DEL TELAR DE CINTURA Y UNA ENTREVISTA QUE LE REALIZAN A LA SRA. MARIA BLAS QUE DURANTE TODOS ESTOS AÑOS VA A REPRESENTAR A NUESTRA POBLACION EN DISTINTOS FOROS, ASI TAMBIEN LA HEMOS VISTO EN REVISTAS, PERIODICOS Y PROGRAMAS DE TV.
SRA. LUCIA CORDERO PRESENTA DISEÑO DEL TELAR DE CINTURA EN LIVERPOOL
Así, Lucía Cordero, artesana de San Miguel Ameyalco, borda águilas y rosas sobre un telar que, convertido en “top”, a menudo es coordinado por la creadora con alguna falda de brillante shantung, corta o larga y que tiene como compañero un saco que logra un estilo sastreado y pulcro al estilo Chávez.
MAS INFORMACION EN : http://www.expreso.com.mx/edicionimpresa/20060903/5/6.pdf
LA CALIDAD NO ES CASUALIDAD
"EL TOLUCO FIESTA TROPICAL"
UNO DE LOS SONIDOS MAS CONOCIDOS EN MEXICO, TENEMOS EL ORGULLO QUE SEA ORIGINARIO DE NUESTRA COMUNIDAD YA QUE CON SU GRAN TRAYECTORIA A PUESTO EN GRANDE EL NOMBRE DE SAN MIGUEL AMEYALCO
Pbro. Lic. Daniel Valdés García
Comparto algo cercano e íntimo de mi pueblo natal.
Nuestra visión del mundo depende del modo en que miramos, incluso cuando lo hacemos a través de otros, sus enseñanzas u opiniones. En este pueblo de San Miguel Ameyalco salta a nuestros ojos el sabor a México antiguo y fuerza de fe católica rejuvenecida.
Desde que Dios creó cuanto existe, todo lo material tiene un marco espacio-temporal. En el espacio y en el tiempo ubicamos a San Miguel Ameyalco, con una superficie de 1 300 hectáreas aproximadamente. Es un pueblo antiguo que se ubica al oriente del valle de Toluca, pertenece a la municipalidad de Lerma, y eclesiásticamente es Parroquia ; está circundado por un lomerío con 99 hectáreas boscosas, pobladas de árboles de cedro, pino, trueno, oyamel, eucalipto y ocote. Toda la comunidad está salpicada de caseríos de adobe, madera y cemento, y en lo alto de su cerro, que asciende de poniente a oriente, es coronado por el monumento a Cristo Rey, que le da identidad y peculiaridad al pueblo. Posee abundante microhistoria de viva voz de sus pobladores y mucho que buscar en los archivos.
La palabra “Ameyalco” es de origen náhuatl y quiere decir “donde mana el agua”. Hace aproximadamente 50 años había dos grandes y hermosos manantiales, fuente de vida y símbolo de la comunidad. Ameyalco aparece en el Códice Mendoza con fecha referente a 1472 y desde entonces tuvo su nombre en esta lengua. No se sabe qué grupo étnico lo fundó antes del vasallaje mexica, posiblemente el otomí, sin embargo, hay datos de fines del siglo XVII de personas de origen otomí y matlazinca, criollos y mestizos. El templo tiene inscripciones datadas en los años de 1700.
Según algunas leyendas que cuentan mis paisanos, este pueblo lo formó la peregrinación que venía de San Miguel Acambay e iba a Chalma. Cuando pasaron por lo que ahora es Ameyalco, la imagen de San Miguel Arcángel se hizo pesada y no se la pudieron llevar, y aunque este dato no es el objetivo de este artículo, valga decir que el análisis teleológico y sociológico de la religión de estas imágenes de los santos Miguel, Gabriel y Rafael, nos permitirían contemplar con mayor gratitud el pasado, vivir con entusiasmo el presente y abrir más el abanico de la esperanza de nuestro futuro, dicho en palabras de S.S. Juan Pablo II el 6 de enero de 2001.
Existieron dos “ojos de agua” limpia y cristalina con una distancia de 200 metros, de los cuales se cuenta otra leyenda: que dos novios iban a casarse y pasaron al pocito de agua que había y descubrieron una rana grande y una jícara bonita con listones de colores, al tomarla quedaron encantados; y desde este momento nacieron los dos manantiales: macho y hembra, a cuyas riberas crecieron sauces llorones que aún existen. Esto hizo de Ameyalco un encantador y paradisíaco pueblo acuífero. De dichos manantiales, en 1845, se nutrió de agua potable al Distrito Federal, a cambio se dieron servicios a la comunidad en el aspecto cultural, así como equipamiento urbano. Actualmente sólo hay un “ojo de agua” con 12 cm de profundidad. De ahí que de la iglesia hacia el norte se le llame “lado del río” y hacia el sur se le nombre “lado del aire”.
Sus fiestas se ajustan al calendario civil y religioso. Religiosamente las fiestas están en torno a los sacramentos y la vida litúrgica centrada en el misterio pascual; destacan la de Corpus Christi y el 29 de septiembre para celebrar al santo patrón del pueblo.
Es una comunidad agrícola que produce maíz, fríjol y haba; ganadera porque se dedica a la cría de bovinos, equinos, ovinos, porcinos y aves. En la rama textil produce, en organización familiar, camballas y artesanías de diverso uso, que van desde la mantelería hasta piezas suntuarias elaboradas en telar de cintura, mismas que representan el pasado y el presente de la vida comunitaria con colores vivos e imaginería. Esta tradición del telar es representativa y rostro del trabajo de mujeres del pueblo, incluso el logotipo de la Casa de las Artesanías de Toluca está hecho con base en la inspiración de la Sra. María Blas; otras más como Ana Cecilia Cruz han llevado esta labor a los ojos de monarcas de naciones como Inglaterra, España, o bien, a varias ciudades de Norteamérica. Se manufacturan chincuetes o enredos, fajas, quesquémiles, ayates, etc. Son obras que seguramente se nutrieron del espíritu del indígena y las iniciativas pastorales de los misioneros que llegaron a estas tierras a finales del siglo XVI y, en la posmodernidad, cambiaron texturas y colores, modificando sutilmente los diseños.
La población está compuesta aproximadamente por 7000 habitantes, personas pacíficas y un tanto desconfiadas, pero con buenas relaciones entre ellos. Todos se dedican a diversos giros comerciales y sólo el 29.5% de la población es económicamente activa.
Ameyalco es un pueblo que combina los deliciosos tamales de hoyito, el mole y las tortillas de mano con los remedios caseros para curar las enfermedades; los remedios pueden ser de todo tipo de té hasta el “chínguere” que es una infusión de hierbas medicinales con alcohol ingerible y diluido.
Todas las fiestas del calendario litúrgico requieren de minuciosa y cuidada preparación. Valga la descripción de la fiesta patronal: con varios meses de anticipación el Patronato de la iglesia insacula y distribuye las credenciales de señores llamados tesoreros, de jóvenes y señoritas llamados solteros y solteras (organizados en dos grupos: los del lado del aire y los del lado del río). Cada domingo, previa procesión —llamada “entrada”—, celebran una misa y un baile público gratuito. También hacen esto mismo, sin baile, los grupos de ejidatarios, arrieros, etc. Estos preparativos se llevan acabo a lo largo de dos meses hasta llegar al día señalado para la fiesta, en la cual las solteras se hacen cargo de las mejoras a la iglesia del pueblo y los solteros, organizados en los dos grupos mencionados, traen del bosque dos enormes troncos sobre los que se colocan los juegos pirotécnicos llamados castillos, y son los más vistosos de la región. Hacia las 10:00 pm, en medio de la algarabía, en el marco musical de las bandas de viento, traídas de otros estados de la república por los señores tesoreros, el cielo se ilumina fugazmente hasta llegar al final del espectáculo, donde, por aclamación popular, gana el lado del aire o el lado del río, según haya sido el más vistoso y el que menos humo haya hecho al quemarse; esto para deleite de la concurrencia.
Todos los pueblos han pasado a la historia principalmente por su música, por su vestido y por su lenguaje. Esto queda ilustrado en el famoso músico-baile-colorido mokin do, de raíz mesoamericana; es el reflejo de una lengua que se canta y el colorido de la ropa, acompañado por la comida, bebida y animales adornados para ser llevados a la casa de los papás de la novia y a los padrinos de velación. La figura principal es un guajolote, el cual es zangoloteado para hacerlo bailar al ritmo del mokin do. La coreografía es muy especial y se pueden ver hermosas viejecitas con sus chincuetes y sus largas trenzas como si el tiempo no hubiese pasado en este pueblo que se antoja viejo con sabor rejuvenecido, por la obras pastorales de sus obispos, quienes han hecho descender hasta las márgenes de este pueblo hambriento de Dios, la creatividad pastoral de una pléyade de pastores que les han atendido y muy en especial habrá que colocar la obra de sacerdotes que desde 1981 han dado brillo y luminosidad a la fe de este pueblo en la peculiar coyuntura de la celebración-representación de Semana Santa.